EDUCAR VS ADIESTRAR, por Olga Carmona.
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El
artículo nos habla de un dilema muy actual que tienen muchas madres: ¿llevo
a mis hijos al colegio si no estoy de acuerdo con el sistema educativo?
Como
madre comparto muchas de las inquietudes que se describen en el artículo: el
sistema actual va en contra de la creatividad de los niños. Me llegan casi
semanalmente notas de la profesora de mi hijo de 4 años diciéndome que no
atiende, que se sale al colorear, que le han castigado llevándole a la clase de
3 años por no escuchar, por jugar con el compañero… Entiendo perfectamente la
postura de la autora del texto pero no la defiendo totalmente.
Es
verdad que en la escuela no enseñan a nuestros hijos como nos gustaría, que no
se puede pedir el mismo trato que nosotros les damos en casa en un aula con
veinticinco alumnos. Sin embargo, creo que es fundamental que los chicos vean y
sientan la diversidad que hay en el mundo, que no somos todos iguales, que unos
son mejores en dibujo y otros son mejores en matemáticas, y no pasa nada. Esto
también forma parte de la educación, la diversidad enriquece la visión del
mundo para nuestros hijos. No soy partidaria de educarlos a mi manera sin salir
de casa. Cuando llegan por la tarde, intento darles todo aquello que me parece
que escasea en el sistema educativo actual: un poco de libertad para que puedan
desarrollar esa creatividad que por otro lado les cortan. No seguimos siempre
las mismas reglas en los juegos, cada día el circuito para los coches nos sale
distinto, o la casita que hacemos con bloques de construcción un día tiene dos
plantas y otro día una gran piscina, con las mismas piezas unos días hacemos
dragones y al otro aviones o jugadores de fútbol, a veces utilizamos el garaje
de los coches para intentar meter las pelotas en ellos con unos palos
inventados de golf… Todo siguiendo siempre unas pautas imprescindibles de
comportamiento en las que soy muy estricta: el respeto hacia los demás y el
compañerismo. A estas edades tampoco se puede pedir mucho más. Me parece que
una adecuada combinación de todo esto hará, o eso pienso yo, de mis hijos unas
buenas personas el día de mañana. De todas formas, como dice la autora, no hay
que pedirles las cosas antes de tiempo, cuando estén preparados las harán.
Nuestro papel es acompañarles en el camino del aprendizaje facilitándoselo en
la medida en que podamos y estar ahí cuando nos necesiten.
El
resultado del sistema actual lo vemos ahora todos los días durante las
prácticas, ¿cuántos chicos os han dicho “es que no sé dibujar” últimamente?
¿Cómo que no sabes dibujar? ¿Y qué hacemos para devolver a estos chicos la
ilusión por dibujar o pintar? Evidentemente en las semanas que hemos estado no
da tiempo material para hacerlo pero debemos tener en mente ese objetivo para
cuando seamos docentes de un grupo de alumnos saber adaptar las clases con el
fin de que disfruten, experimenten y vuelvan a ilusionarse como cuando eran
niños. Porque todos, cuando hemos sido niños, hemos tenido esa creatividad que nos
han ido arrebatando reprendiéndonos cuando nos salíamos al colorear, eligiendo
los colores por nosotros, dándonos un recuadro donde meter nuestro dibujo o
simplemente diciéndonos en alguna ocasión “es que no sabes dibujar”, y al final
nos lo hemos creído.
Muy
adecuada la cita del final:
“La
mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el
regalo” Albert Einstein.
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